Cabeza de ciervo: hazla tú mismo
Hace unos cuantos días publicábamos en Revista Muebles un post sobre complementos de decoración inspirados en la caza. Lámparas y accesorios que imitaban con mayor o menor fidelidad (e ironía) los clásicos trofeos de caza, convenientemente actualizados y con un encantador toque de ingenuidad.

Las cabezas de ciervo en todas sus versiones están haciendo furor en este sentido. Pero tranquilos: no de ciervos de verdad, sino de cartón, peluche o resina. Las que aparecen en estas fotos son de cartón pluma forrado con plásticos autoadhesivos; si queréis saber cómo se hacen, a continuación os lo explico paso a paso.

Cabeza de ciervo: hazla tú mismo
En primer lugar necesitaréis una plantilla para cortar las piezas. Ésta os puede servir; no es exactamente la que se ha empleado para hacer las cabezas de las fotos, pero con ella también se puede confeccionar un precioso “trofeo”. Sólo tenéis que imprimirla al tamaño necesario y pasar las piezas a una plancha de cartón pluma.

Cabeza de ciervo: hazla tú mismo
En esta imagen podéis ver algunas de las plantillas empleadas para hacer estas dos cabezas, que podéis intentar copiar a mano alzada. Lo primero que hay que hacer cuando tengamos las plantillas es forrar el cartón pluma con el plástico autoadhesivo por ambas caras. En este caso se ha escogido un motivo con estampado Príncipe de Gales, pero cualquier diseño alegre y original servirá.

Cabeza de ciervo: hazla tú mismo
A continuación se traspasan los contornos de las plantillas al cartón. En este caso las plantillas son autoadhesivas, lo que facilita la tarea. Después hay que cortar las piezas con un cúter muy afilado o, mejor aún, un cortatramas como el de la fotografía. Ya solo falta montar las piezas para formar la cabeza y colgarla de la pared, para dar un toque estiloso y divertido a cualquier estancia. Podéis dejar las piezas encajadas en seco, sin adhesivo: eso os permitirá desmontar la cabeza cuando queráis, para trasladarla sin que se rompa o para repetir el diseño.