Un cabecero tapizado por ti

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¿Estás buscando un cabecero para tu dormitorio y no encuentras lo que buscas? Una alternativa es hacerlo tú mismo. Así tendrás un cabecero muy especial y a tu gusto. Te sorprenderás de lo fácil que es.

Tapizar un cabecero es una tarea asequible para la que no necesitas grandes habilidades. Tan solo presta atención a las instrucciones que te ofrecemos hoy y pon manos a la obra.

Materiales e instrucciones


Antes de empezar a trabajar, busca los materiales y herramientas necesarios: una tabla de contrachapado de las medidas del ancho de tu cama (quizás tengas que unir dos planchas para hacer el cabecero más grueso y sólido); espuma de la misma medida; guata; tela de tapizar; chinchetas o tachuelas, martillo, pistola de grapar y grapas.

Después de cortar la tabla con el diseño que prefieras para el cabecero (puedes encargar que te la corten en el taller de carpintería donde compres la madera), fórralo de espuma para que quede acolchado, sujetando la espuma con grapas. Pon también una capa de guata para que quede más gordito; así será más decorativo. Aseguráte de dejar un borde alrededor para después colocar las chinchetas; éstas no atravesarán la guata y la espuma.

Acabado final


A continuación llega el momento de cubrirlo con la tela elegida para el acabado. Córtala a la medida, céntrala sobre la tabla y ve grapándola por detrás. En las zonas curvas, si tu cabecero las tiene, debes hacer cortes en la tela formando una especie de lengüetas que te ayudarán a doblar y grapar el tejido sin que se formen arrugas.

Por último, queda colocar las tachuelas. Te ayudará trazar con un lápiz y una regla una línea a seguir. En la curvas, mide la distancia y haz puntos para unirlos después. Y después darle al martillo.
Una vez terminado el cabecero, sujétalo a la pared con alcayatas y tacos.

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