Banco de estilo industrial: hazlo tú mismo


Están de plena actualidad, y no es para menos. Además de bonitos, son prácticos, versátiles y encajan en cualquier espacio de la casa. Igual prestan sus servicios junto a la mesa de la cocina, como quedan estupendamente en un recibidor amplio.

Los bancos de madera con patas de hierro le dan un aire industrial y muy chic a cualquier espacio. Si siempre habéis querido uno y no encontráis el que realmente estáis buscando, ¿por qué no lo hacéis vosotros mismos? Es mucho más fácil de lo que parece.

Con un tablón… y poco más


Aunque parezca que construir un banco de madera y hierro es una labor complicada, apta solamente para expertos carpinteros, la realidad es que no es un trabajo tan difícil. Es más, cualquier persona con un poco de maña y las herramientas necesarias puede hacerlo.

Además, no se necesitan demasiados materiales. Tan sólo un tablón de madera en desuso (son mucho más bonitos los tablones de madera viejos, con algo de vida a sus espaldas, aunque si lo encontráis ninguno podéis emplear uno nuevo), unas patas de hierro (que podéis encargar en cualquier carpintería metálica), una lijadora, tinte para madera, barniz mate, y algunos tornillos y arandelas adecuados. Es conveniente usar gafas de seguridad y guantes, así como ropa apropiada. También tenéis que saber que, si no disponéis de las herramientas necesarias, podéis alquilarlas para el trabajo.

Un trabajo sencillo de carpintería


Lo primero que tenéis que hacer, una vez el tablón de madera tenga las medidas apropiadas (podéis cortarlo vosotros o mandar que os lo corten), es lijar concienzudamente su superficie y los cantos, con ayuda de la lijadora y un papel de lija de grano medio primero, y después con un papel más fino. Aseguráos de que no quedan astillas que puedan ser peligrosas.

Después tendréis que teñir el tablón en el color que más os guste (pino, nogal, roble…), aplicando el tinte con un trapo viejo. Aplicad dos o tres capas de tinte, y seguid con otras dos capas de barniz mate, dejando secar. Ahora solamente queda poner las patas de hierro, midiendo previamente dónde han de ir colocadas. Sujetadlas con los tornillos y las arandelas.
¡Y ya esta! ¡Un banco industrial a la última!

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