Un escritorio a partir de una cajonera


Este escritorio tan elegante no lo encontraréis en las tiendas, ni tampoco lo podréis comprar online. Se trata de un estupendo ejemplo de cómo con un mueble viejo, unos materiales al alcance de cualquiera y un poco de estilo se pueden construir muebles preciosos que, si los quisiéramos comprar en alguna tienda de diseño, nos costarían un dineral.

El escritorio es estilizado y ocupa muy poco espacio, siendo perfecto para un dormitorio o un pequeño estudio. Para fabricarlo necesitaréis un mueble de cajones, dos tableros de DM de 12 mm de grosor (o uno de melamina de 24 mm), dos patas Vika Inge de Ikea, tiradores redondos, cuatro patas metálicas pequeñas, adhesivo fuerte, esmalte-laca blanco, pintura de poliuretano blanca y rodillo de esmaltar.


En la foto de la izquierda podéis ver la cajonera a partir de la cual surgió la idea del escritorio. Si no tenéis nada parecido podéis usar cualquier mueble o mesilla de noche que tenga cajones, aunque sea nuevo (como la mesilla de la derecha). La idea es formar un elementocon la suficiente altura (junto con las patas) para poder luego apoyar el tablero y trabajar cómodamente. En la foto del centro podéis ver la cajonera renovada: se le ha serrado la parte inferior, se ha lijado y barnizado el cuerpo y los cajones se han lacado con esmalte-laca blanco. También se le han colocado tiradores nuevos y cuatro patas regulables de metal.

Para terminar, hay que pegar los dos tableros de DM para formar un sobre más grueso. Otra opción es colocar un tablero forrado de melamina blanca y canteado (si no lo encontráis de ese grosor, podéis comprar un trozo de encimera de cocina a la medida). El tablero se pinta con varias capas de pintura blanca de poliuretano y rodillo de esmaltar. Después se fija a la cajonera con adhesivo fuerte, y el otro extremo se apoya sobre las patas Vika Inge de Ikea. En estas imágenes, las patas de la cajonera se han pintado de negro con pintura sintética en aerosol.

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