Muebles teñidos: color y naturalidad


Estamos acostumbrados a ver los muebles de madera teñidos en tonos que imitan especies más nobles y atractivas. Sobre todo las maderas más claras y comunes, como el pino, el chopo o el haya, son susceptibles de colorearse para generar estas bellas imitaciones. Sin embargo, en este caso no vamos a hablar de cómo teñir la madera para imitar especies del estilo a la caoba, el cerezo, el nogal o el ébano. Todo lo contrario: veremos la forma en la que este material se puede teñir en todos los colores del arco iris.

Los muebles teñidos fueron muy populares en los siglos XVIII y XIX, sobre todo en Francia e Inglaterra. Tonos como el azul pastel o el verde botella eran clásicos de los elementos campestres más románticos, y hoy día no han perdido su vigencia.

Sobre madera limpia


Siempre que sea posible, escogeremos un mueble de madera en bruto (sin barniz, cera ni tapaporos) para teñir. También tendrá que ser de color claro, sobre todo si lo queremos teñir en tonos como el amarillo o los pasteles. Las maderas más adecuadas suelen ser las de conífera, que absorben bien los colores: el pino es el ejemplo más habitual. El haya, como hemos comentado antes, también es una buena madera para ser teñida: además es muy resistente. Empezaremos por lijar la madera en el sentido de la veta, con papel de grano medio, para abrir el poro.

Anilinas: dos tipos


Los colorantes para teñir la madera se llaman anilinas y pueden ser al agua o al alcohol. Se preparan mezclando el tinte en polvo con el líquido correspondiente, en la proporción que nos interese. Conviene hacer pruebas sobre una madera o una parte no visible del mueble para ver el resultado. En las tiendas también podemos encontrar tintes ya preparados, y otra opción es diluir pinturas al agua (acrílicas o plásticas). La aplicación es sencilla: basta con extender el tinte o la pintura aguada sobre la madera, con una brocha o una esponja y en el sentido de la veta. Si queremos que ésta destaque, pasaremos inmediatamente un paño por encima de la zona teñida para eliminar el exceso de producto.

Acabados resistentes

Una vez aplicado el tinte, hay que esperar unas horas para que se seque bien. Después conviene aplicar una mano de tapaporos rebajado con disolvente nitro al 50% sobre los tintes al agua (nunca sobre las anilinas al alcohol) y frotar con lanilla de acero nº 000 para alisar la superficie. Para terminar, una mano de cera incolora o de barniz satinado creará una superficie llena de vida, muy bien protegida.

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