Mesilla reciclada: efectos decorativos con pintura


Los lectores de RevistaMuebles ya sabéis cuánto nos gusta reciclar piezas en desuso para darles otra vida. Se abre, de esta manera, todo un mundo de posibilidades en el que podemos poner en práctica un millón de ideas decorativas.

¿Quién no ha tenido nunca en sus manos un mueble viejo heredado, regalado o encontrado por casualidad? ¿Cuántas veces hemos pensado en tirar auquella mesilla que nos parecía un trasto? Pues hoy os alegraréis de no haberla tirado: os voy a enseñar cómo convertirla en un mueble estrella. Para lograrlo no necesitamos más que un bote de pintura y poco más. ¡Manos a la obra!

Efectos muy decorativos


Cuando tenemos a nuestro alcance un mueble de madera, viejo y despintado, hemos de tratar de ver un poco más allá de lo que aparece ante nuestros ojos. Hay piezas que tienen grandes posibilidades, y que sólo necesitan lo que se llama un lavado de cara.

En el caso de esta mesilla azul con dos cajones, la pieza contaba con el aliciente de ser de calidad y estar fabricada según las técnicas de carpintería tradicionales, por lo que no era cuestión de desecharla. Más bien al contrario.

El primer paso es retirar toda la pintura vieja con ayuda de una lijadora eléctrica. Cuando ya no queden restos de pintura limpiamos a fondo la mesilla con un trapo para eliminar todo el polvo (incluso es buena idea utilizar el aspirador en el interior de los cajones). Después pintamos las patas y el fondo del mueble (en este caso se ha elegido un color gris medio), así como los cajones.

Para pintar el tablero superior se colocó cinta de enmascarar de dos grosores diferentes, de forma que al pintar, en algunas zonas se ve la madera. El resultado es un efecto geométrico y muy especial, tremendamente decorativo. Una vez seca la pintura, ya solo hay que aplicar una buena capa de barniz mate en spray. Completad el mueble con los tiradores que más os gusten.

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