La historia del sofá Chester

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Cuando a uno le preguntan por piezas de mobiliario icónicas, inevitablemente se nos viene a la cabeza el sofá Chester, todo un clásico que resiste al paso del tiempo y sigue siendo uno de los más demandados por su elegante diseño.

En este artículo te hablaremos de su historia, destapando curiosidades que le han permitido y le permiten ser un sillón de moda que se ha puesto al día para encajar en todo tipo de estilos decorativos.

Su procedencia

No es nada raro imaginarse a un elegante caballero inglés sentado en un sofá Chester degustando el mejor whisky. Su origen se remonta a la Inglaterra de finales del siglo XVIII, cuando Philip Stanhope, Conde de Chesterfierld que además de político era escritor, decidió encargar una pieza de mobiliario que fuera capaz de mantener intacto el traje de aquellos caballeros que quisieran tomar asiento.

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El sofá no tardó en llegar a los salones de las familias ricas de la época, conviertiéndose en un must have por el que muchos suspiraban. Sin ir más lejos, el legendario neurólogo austriaco Sigmund Freud, no dudó en hacerse con uno de ellos para estar cómodo durante sus sesiones de hipnosis.

Características del sofá Chester

¿Qué nos llama la atención del sofá Chester? Para empezar, que tanto el respaldo como los brazos están a la misma altura, que es justo lo que permite adoptar una posición erguida que no pone en peligro el planchado del traje. Eso sí, nos es el más cómodo del mundo para espachurrarse en modo «voy a ver mi serie favorita durante 4 horas seguidas».

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Las formas redondeadas del sofá también son un sello característico, mientras que el tapizado suele ser de colores oscuros, si bien es cierto que con el paso de los años eso ha cambiado por completo para ampliar las opciones de venta. Lo que es innegociable es el capitoné, que se deja ver tanto en el respaldo como en los brazos para que sepamos que no es un sofá cualquiera.

Un Chester para cada casa

Hoy en día es posible encontrar sofás Chester de todo tipo. Los hay que encajan en ambientes vintage, que es donde se supone que se sienten más cómodos, pero también los hay que se acoplan muy bien en otros estilos decorativos como el industrial.

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