Un nuevo look para unas viejas sillas


¿Quién no ha tenido alguna vez, o sigue teniendo, unas sillas como las de la fotografía? Son las clásicas auxiliares plegables que nos sacan de apuros cuando vienen invitados, y que también suelen ser protagonistas de la terraza o el jardín. Con la llegada de la primavera, os propongo que si tenéis sillas de este estilo y están viejas u os habéis cansado de ellas, no las tiréis al contenedor: podemos darles la vuelta para que queden así de bonitas.

Y lo mejor de todo, hacerlo es súper fácil: basta con unos botes de pintura en spray y unos retales de telas resistentes y floridas. ¡Vamos a ver cómo se hace!

Renovar los asientos


En este caso, las sillas llevaban un asiento acolchado y tapizado en un triste skay. En primer lugar hay que retirar el asiento quitando los tornillos que lo unen a la estructura desde abajo. Si vuestras sillas no tienen asiento, podéis hacer uno con un tablero de DM, un trozo de gomaespuma de densidad media y unos 8 mm de grosor y pegamento de contacto. Tendréis que taladrar la base de la silla para atornillar el nuevo asiento. Lo demás es igual para todas las sillas: con una grapadora de pistola, cambiaremos el viejo tapizado por uno nuevo. Un consejo: para exterior lo mejor es comprar telas especiales que resistan la intemperie, las manchas y la humedad.

Pinturas en spray


Pintar el metal con pintura en spray es muy sencillo. Antes tendréis que limpiar bien las sillas con alcohol de quemar; además, os aconsejo que apliquéis una mano de selladora o imprimación para metales, también en spray, si queréis que el lacado dure mucho tiempo. Luego bastará con pintar las sillas con cuidado; para cuatro sillas necesitaréis unos tres aerosoles. Las pinturas para carrocerías de coche (a la venta en tiendas de recambios) son las más resistentes y brillantes, pero también las más caras.

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