Lacados brillantes: así se consiguen


Al hilo del anterior post sobre la cajonera Twisted de Johnny Egg, me he dado cuenta de que los muebles con lacados extra-brillantes están de plena moda. Durante bastantes años los relegamos al olvido, quizás por causa de aquellos muebles de los años 70 y 80 con barnices cristalizados que llegamos a aborrecer… Y que ahora vuelven con todo su encanto vintage y alcanzan precios estratosféricos en las tiendas especializadas.

Sea como fuere, no es necesario gastarse un dineral en un mueble con lacado extra-brillante (lo que los ingleses llaman glossy): es posible conseguir resultados similares con paciencia, habilidad y buenos productos. Una mesita como la de la fotografía o tal vez un aparador, un armario, una mesilla de noche o una cómoda vieja, pueden cobrar nueva vida con un color atrevido y un acabado de espejo. Toma nota:

En primer lugar, lija suavemente el mueble con papel del nº 280. No es necesario quitarle el acabado; basta con dejarla rugosa. Si el mueble es de melamina también se puede lacar. Una vez lijado, pasa un paño húmedo para quitar el polvo y seca bien. Aplica una primera mano de selladora sintética con rodillo de esmaltar, y deja secar.

Después, ve dando capas y capas de esmalte sintético brillante del color que más te guste. En este caso, lo más importante es la paciencia y la constancia: es mejor dar una mano por la mañana y otra por la tarde, o quizás una cada día, hasta llegar a cinco o más capas. Las partes lisas deben pintarse con rodillo de esmaltar (hazte con muchos recambios para sustituirlos cada vez), mientras que las molduras y rincones se pueden decorar con una brocha plana, suave y que no suelte pelo.

Cuando hayas aplicado entre cinco y siete manos, lija todo con papel del nº 400 y agua jabonosa. Limpia y seca bien la superficie y aplica otras dos manos, hasta conseguir un resultado sólido y resistente. Si quieres que tu mueble brille aún más, termina dando una o dos manos de barniz sintético brillante en aerosol.

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