Humedades en armarios empotrados: ¿por qué aparecen?

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¿Has detectado humedades en el interior de un armario empotrado? Si es así, debes saber que se trata de una incidencia bastante común si bien es cierto que las causas pueden ser bastante variadas si tenemos en cuenta que existe una amplia variedad de tipologías de humedades.

A continuación, te hablamos de ellas, así como de las causas y las medidas de reparación y prevención que tienes al alcance de tu mano. ¡Toma nota!

Causas de la humedad en los armarios empotrados

Existen varias causas por las cuales se pueden generar humedad en los armarios, desde un inadecuado aislamiento si el armario se encuentra en una pared exterior que pueda sufrir condiciones climáticas de lluvia y frio, hasta la propia condensación producida por el frio de la madera frente al calor de la propia casa. Lo cual acaba generando moho y malos olores en la ropa.

Estos son los tipos de humedades que pueden producirse, sus causas y las medidas a tomar en cuenta para su reparación y prevención

Humedades accidentales

Se generan como consecuencia de una incidencia, por ejemplo, la rotura de una tubería o la aparición de una fisura. Cuando este tipo de humedades se materializan son bastante fáciles de detectar porque tienden a presentarse con una apariencia muy localizada en una zona o punto determinado. En estas circunstancias, las manchas se generan de repente en un punto del hogar y cuentan con unos bordes muy bien delimitados. Como podrás imaginar, la solución pasa por diagnosticar y reparar el fallo en el sistema hidráulico y, posteriormente, llevar a cabo un adecuado proceso de mantenimiento para prevenir posibles incidentes futuros.

Humedades por capilaridad

Se generan cuando los terrenos de la superficie de la vivienda están especialmente húmedos, sobre todo, si los cimientos no cuentan con un buen sistema de aislamiento. Cuando existen elevados niveles de aguas subterráneas en la ubicación en que se encuentra nuestra casa y, por otra parte, se sitúan muy cerca de la superficie, se multiplican las probabilidades de que la humedad se desplace hasta los cimientos y comience a extenderse a través de ellos hasta manifestarse en el interior de las estancias, incluyendo los armarios.

La forma en que se generan hace que su detección sea relativamente sencilla. Los síntomas pueden ser fácilmente visibles en las paredes de los sótanos o garajes. No obstante, en caso de que se encuentren en un estado avanzado, es posible identificarlos también en las plantas más elevadas y en estancias más aisladas como, por ejemplo, los armarios empotrados. A diferencia de lo que ocurre con las humedades accidentales, su avance tiende a ser mucho más lento.

Las humedades por capilaridad son bastante más frecuentes en aquellos suelos que están elaborados a partir de un material poroso. Para evitar este tipo de humedades es recomendable recurrir al sistema HS-221, una propuesta diseñada por Humitat-Stop que está basada en la física y que genera unos trenes de ondas de baja frecuencia que repelen las moléculas de agua hacia el subsuelo. Se trata del sistema más efectivo a la hora de contrarrestar el efecto de la capilaridad.

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Humedades por condensación

Constituyen la variante más generalizada en los hogares e, incluso, pueden materializarse en edificios con independencia de su altura. El factor que las origina es la prevalencia de unos elevados ratios de humedad ambiental que, a partir del vapor existente en el aire, penetra en las superficies acumulándose y produciendo con el paso del tiempo moho, olores desagradables o un deterioro constante y acentuado de los materiales.

Podemos encontrar dos tipos de humedades por condensación. El primero de ellos responde a la formación por condensación superficie, es decir, se forma en el interior de la vivienda, especialmente en aquellas áreas altamente porosas como, por ejemplo, los puntos de puente térmico que encontramos en las ventanas. Además, también son bastante comunes en estancias como el baño o la cocina por estar expuestas de forma habitual a mayores cantidades de vapor. Por otro lado, las humedades por condensación intersticial son más habitual en el interior de cerramientos y generalmente viene propiciada por carencias en términos de ventilación.

Podríamos decir que las humedades por condensación son las más fáciles de tratar pues pueden corregirse a partir de una buena ventilación. No obstante, podemos encontrarnos con casos en los que el problema reviste mayor gravedad y en donde se requiere de la instalación de un sistema de ventilación mecánica controlada.

Humedades por filtración

Se generan cuando el agua procedente del exterior de la vivienda localiza una vía de acceso al interior, generalmente sirviéndose de materiales de alta porosidad o estructuras que presentan problemas de mantenimiento. Su avance tiende a ser muy lento hasta que se hace visible. Es una de las tipologías más difíciles de diagnosticar y, especialmente, de encontrar el origen que las ha originado.

Prácticamente cualquier punto de la vivienda está sujeto a la posibilidad de que se produzcan este tipo de filtraciones. En la mayor parte de las ocasiones, las humedades por filtración generan desprendimientos de aquellos materiales de acabado y, además, si no se implementa una solución adaptada pueden acabar generando daños que revistan una mayor gravedad desde el punto de vista estructural.

La mejor vía de prevención es garantizar que nuestra vivienda posee una buena impermeabilización tanto de las cubiertas como de las fachadas. Además, llevar a cabo un correcto mantenimiento de los materiales y estructuras se torna fundamental. Para solucionar un problema en cierto estado de avance, deberá identificarse el punto por el que el agua penetra al interior y repararlo llevando a cabo un saneamiento del material deteriorado para impedir la proliferación de moho.