Cabecero con maderas recicladas

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Hay muchas maneras sencillas de construir tú mismo un cabecero para la cama, y hoy quiero mostrarte una de las más decorativas: empleando tablas de madera. Esta manera, además, te permite reciclar, con lo que el trabajo tiene un valor añadido.

Si te gusta el estilo rústico en decoración y quieres conseguir un cabecero bonito y práctico, sin tener que invertir un gran presupuesto en él, presta atención al post de hoy, y aprende a construir un cabecero con maderas recicladas. ¡Es realmente fácil!

Un acabado irregular


Los materiales necesarios son pocos y fáciles de encontrar, y lo mismo sucede con las herramientas que te harán falta. Lo primero que tienes que hacer es buscar tablas de madera vieja del tamaño adecuado.

Una vez hayas recopilado la madera, existen varias maneras de hacer el cabecero. En la imagen que abre este post se han empleado tablas viejas de madera dispuestas de forma vertical, con dos listones horizontales. Además, se ha aplicado una fotografía de gran formato en color sepia. El resultado es increíble. Este cabecero permite utilizar tablas recicladas de diferente madera; eso es precisamente lo especial: que no sean todas iguales.

Pero también puedes hacerlo uniendo varias tablas similares de forma horizontal. Incluso puedes poner las superiores completas, y las inferiores más cortas, dejándolas a los lados, ya que la parte central quedará oculta por la cama. Esta solución te vendrá bien si estás reciclando madera y no tienes suficientes tablas parecidas.

Fácil y muy decorativo


Sea cual sea la alternativa que elijas, necesitarás tuercas y tornillos para madera, una lijadora, clavos, martillo… Comienza por medir el ancho de la cama para saber qué dimensiones ha de tener el cabecero. Éste tendrá que sobresalir un poco, aunque no demasiado (de 8 a 10 cm. por cada lado es suficiente).

Antes de empezar lija con la lijadora los bordes de las tablas y después únelas según el esquema que hayas elegido. Por último, cuelga el cabecero en la pared, en el lugar adecuado, empleando los tacos y tornillos apropiados a su tamaño y peso. Y ya está listo tu cabecero.

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