Muebles lacados en blanco, éxito total
Los muebles lacados en blanco nunca pasan de moda. Pasan los años, y siempre los vemos en revistas y en las casas más lujosas. El color blanco es la elección perfecta cuando no sabemos de qué color podemos pintar un viejo mueble para reciclarlo, o a la hora de escoger el mobiliario de cualquier habitación. Y es que pega con todo: con las paredes blancas, oscuras o de tonos vivos, y con todos los materiales existentes.

En estas imágenes podéis ver distintos tipos de muebles lacados en blanco, todos ellos de gran belleza intemporal. Y además, voy a daros unos cuantos consejos para que podáis lacar vuestros muebles viejos con resultados de profesional.

La preparación, fundamental

Los pintores profesionales saben que el secreto para un acabado perfecto es una buena preparación del soporte. Esto significa que el mueble a pintar debe estar limpio y liso, con todas sus grietas, desperfectos y agujeros rellenos con masilla de color blanco, endurecida y lijada. Después, aplica una mano de selladora sintética con rodillo sobre todo el mueble, pintando las aristas y los relieves con una brocha de buena calidad. Cuando se seque la selladora, lija suavemente con papel del nº 400 sin insistir en los cantos o aristas para evitar llevarte el producto.

Esmalte-laca o acrílico: los dos sirven

Muebles lacados en blanco, éxito total
El esmalte-laca es más resistente y deja un acabado suave y satinado. Eso sí, es más engorroso de dar porque, como es al disolvente, desprende más olor y tarda en secar. El acrílico es al agua y se limpia mejor, pero la verdad es que no queda tan bonito… Aunque también da muy buenos resultados. Los esmaltes-laca son más adecuados para muebles que vayan a sufrir mucho “trote”, ya que son más resistentes. Da dos manos de cualquiera de los dos productos, deja secar y lija suavemente. Aplica una capa de cera incolora y saca brillo al día siguiente.